Tras el Imperio romano, llegan los pueblos suevos, procedentes de Europa Central, con otros pueblos germánicos que se asientan en diferentes puntos de la Península Ibérica. En el siglo VI, el obispo San Martín de Braga creó las primeras parroquias en los antiguos asentamientos romanos y a cada parroquia le puso un santo patrón. Así, desde el siglo VI, nace el culto a San Bartolomé, que hoy es el patrón del pueblo, y al que se le rinde homenaje en las fiestas de verano.
Los bretones también vinieron a Noya para saquearla, arrasaron iglesias y raptaron a muchos jóvenes. En 1115 los piratas normandos se instalaron durante seis meses en A Creda- una pequeña isla que se encuentra en medio de la ría y desde la que podían atacar y protegerse bien- y arrasaron durante ese periodo la comarca. Para evitar saqueos, el rey Fernando II dispone que la villa sea emplazada en una zona más protegida de la ría, donde se juntan los ríos Tambre, Tállara y Traba. De este modo, el 9 de abril de 1168 se ubica en su emplazamiento actual la Villa de Noya.
Noya fue fundada en el año 1168, aunque ya existía una pequeña villa más antigua con el mismo nombre cerca de la actual aldea de A Barquiña. Hasta finales del siglo XIX, la villa ocupaba la zona norte del río Traba compactada dentro de sus murallas, pero en el siglo XX, especialmente en la segunda mitad, la villa comenzó a expandirse.
Los bretones también vinieron a Noya para saquearla, arrasaron iglesias y raptaron a muchos jóvenes. En 1115 los piratas normandos se instalaron durante seis meses en A Creda- una pequeña isla que se encuentra en medio de la ría y desde la que podían atacar y protegerse bien- y arrasaron durante ese periodo la comarca. Para evitar saqueos, el rey Fernando II dispone que la villa sea emplazada en una zona más protegida de la ría, donde se juntan los ríos Tambre, Tállara y Traba. De este modo, el 9 de abril de 1168 se ubica en su emplazamiento actual la Villa de Noya.
Noya fue fundada en el año 1168, aunque ya existía una pequeña villa más antigua con el mismo nombre cerca de la actual aldea de A Barquiña. Hasta finales del siglo XIX, la villa ocupaba la zona norte del río Traba compactada dentro de sus murallas, pero en el siglo XX, especialmente en la segunda mitad, la villa comenzó a expandirse.